Chile es un país minero. La frase se repite desde la sala de clases hasta los discursos oficiales, y no es casual: la historia del país está profundamente entrelazada con la extracción de minerales, concebida por décadas como un motor de desarrollo y progreso. Desde el norte al centro y sur del territorio, la minería no solo ha modelado paisajes y economías locales, sino también parte del imaginario colectivo y de la identidad nacional.

